
Estimada Gabriela: Su pregunta será respondida con esmero y dedicación porque se ha convertido en el primer posteo de este blog.
Usted, queridísima y afilada periodista vernácula, especialista en hilvanar la trayectoria de las cronistas locales, me consulta acerca del cambio de juguetes de los especimenes masculinos conforme pasa el tiempo. Para develar este misterio, primero haré una recorrida por el prontuario lúdico del susodicho. Tomemos al hombre promedio con los que las lectoras de este blog se han podido topar en la vida. Dejaremos afuera a los posibles campesinos que habrán jugado con tierra, y hecho casitas de madera en el bosque, y también a los que por inaccesibles, no conoceremos. Esos que compraban los chiches directamente en Disneylandia.
El promedio, de nuestra generación, el que jugó con el tiki – taka, el balero de Sofovich, la pelota pulpo, los muñecos de Batman, Mazinger – Z y He – Man, pasearon en la bicicleta Aurorita, coleccionaban bolitas de colores y hasta fantasearon con un pista Escalectric (aunque no todos la consiguieron) Los de los autitos de colección, los de los duravit. Esos. Esos peligros latentes en la sociedad, que aún andan sintiéndose niños cuando en el Canal Volver repiten alguna de Carlitos Balá.
¿Por qué lo único que cambian con el paso del tiempo son los juguetes?... Por culpa de ustedes, señoras madres. Ustedes, que a escondidas, y aunque ya sabían que el chico había encontrado la carta de los reyes magos en vuestro cajón de la mesa de luz, le hacían el aguante con el camioncito amarillo nuevo y hasta se mandaban al jardín a cortar el pasto para los camellos y se los desparramaban en la entrada de la casa.
Háganse cargo, madres argentinas.
Ustedes le bancaron que a los 17 se volviera adicto al skate, sabían que les robaba monedas para perderlas en el flipper… y no les hizo mella….
¿Y saben por què?
Porque, en el fondo, a ustedes, mis reinas amorosas que parieron a esas criaturitas endemoniadas, les encanta que el nene sea siempre chiquito… y se acomode en el sillón del living a tomar la mema…
Lo sabemos y desde la medicina no podemos hacer nada.
Ese genio luego se dormirá mirando los Simpson a las tres de la mañana y cambiará a la novia por la play.
Les advierto: para esto no hay remedio. A lo sumo puede llegar a virar en la compra de algún juguete sexual, como máxima muestra de haber madurado. Pero es un engañapichanga.
En verdad el espécimen nunca se desprenderá de la ludodependencia.
Sépanlo madres, y para ayudarlos, comuníquenle a temprana edad que los reyes son las madres. Quizás en la adultez deje de invertir fortunas en huevos kinder y le dure una novia.
Y ustedes sentirán que no han parido en vano.
lo sabia!
ResponderEliminarsabia que todo esto tenia un causal y una culpable!
ahora la vieja me va a escuchar...
Es una batalla perdida, no hay silicona que pueda a una Play 3 en un led de 42 pulgadas en un muteki haciendo saltar la pintura.
ResponderEliminarDra. he llegado a su consultorio por casualidad y me ha sorprendido con su sabiduría.
ResponderEliminarNo sé si este es el medio adecuado para hacerle mi consulta, así a la vista de todos, pero como no soy pudorosa pregunto igual.
Mi pregunta es muy sencilla, pero no se corre con la misma suerte a la hora de encontrar respuestas. Sin más rodeos ¿Por qué los hombres concurren asiduamente a, como las llama aquél cantautor español, las Magdalenas? Todos, los promedios, los campesinos y los inaccesibles, todos tienen el mismo hábito o necesidad.
Doctora ¿no será hora que las mujeres también nos liberemos masivamente y salgamos en busca de sexo frívolo y rentado? Tengo algunos ahorros debajo del colchón ¿usted cree doctora que debería dejar al Cacho cuidando los chicos e irme mañana de juerga?
Gracias dotorcita, espero su respuesta!!